La vida es una tómbola. Hay a quien le toca la lotería, a quien no le toca nada en su vida y hay quien tiene más suerte todavía y le toca… Miguel Ángel Silvestre. “Yo lo vi primero”, diría Beatriz Castro, representante del actor, y es verdad: ella lo vio cuando casi nadie lo había visto. El joven de Castellón perseguía entonces su segundo sueño y actuaba con su amigo Eduardo Chapero-Jackson en el teatro alternativo Recabarren, en La Latina, y ella, cazatalentos que no había imaginado que daría semejante pelotazo, lo vio primero. Lo vio y se lo quedó. Chica lista. Se lo dije el otro día, en Sitges, cuando ella iba detrás de su representado, de aquí para allá en el jardín del hotel Meliá, sin quitarle ojo ni a él ni a los periodistas, cuidándole. En las entrevistas Beatriz no mete la nariz, como hacen otros representantes algo plastas, pero se queda a pocos metros, expectante. Por si acaso.

Miguel Ángel Silvestre, en una esquinita del hotel Meliá de Sitges. Foto: CC
Miguel Ángel Silvestre estaba en Sitges presentando Verbo, la película que se estrenó en el festival hace dos días y que llega a las salas de cine el próximo 4 de noviembre. Y se partía de risa. Estábamos semiescondidos en una de las esquinas del jardín, donde las fans que contaban con información privilegiada y que andaban por allí no podían verle ni, por tanto, perseguirle. Miguel Ángel se sentó, se desperezó, suspiró (“pufffff”) y se echó a reír, con una risa que parecía salirle desde muy dentro. “Tío, tengo unas ganas de tomarme una cerveza…”, dijo, pero, lástima, no teníamos cerveza. Beatriz, sentada a tres metros de nosotros, también reía.

Beatriz Castro y Miguel Ángel Silvestre, hace unos meses, en la fiesta de Versión Española. Están con Eric Francés. Foto: CC
Reían, supongo, de la locura que estaban viviendo esa tarde, de lo bien que les va. Reían por los sueños cumplidos y él reía también porque la película, dice, no sólo ha sido catártica para el director: también lo ha sido para él, y por eso cada entrevista le supone el esfuerzo de indagar entre las zonas oscuras de su personalidad y de su pasado, tinieblas que han ido convirtiéndose en luz en estos últimos cuatro años. Por eso reía. “Mi implicación personal en esta película ha sido muy grande y sí, me he sentido muy identificado con el personaje de Sara (Alba García). Y es que, más allá de la forma, la peli habla de algo muy profundo. Todos hemos pasado por algunas tormentas hasta intentar llegar a la libertad, a la autenticidad, a la valentía, a la confianza en uno mismo, ¿no crees?”, decía el actor, y ya no reía tanto.
― Y tú, ¿has conseguido todo eso?– le pregunté.
― No del todo, pero creo que estoy en el camino de conseguirlo. Al menos lo intento. Y es verdad que hay días que me siento mucho más vulnerable, pero otros, de repente, pum, confías un poquito más en ti. Ése es el mensaje final de la película: “Vamos, tío, confía en ti”. Y yo ahora estoy aprendiendo a ser yo mismo.
― ¿No siempre has confiado en ti?
― Por supuesto que no. Mira, en la vida siempre hay mucho vértigo. Es un aprendizaje constante. Y en la mía ha habido de todo. Hay veces que la vida se detiene y dices, huy, un momento, y sientes la necesidad de parar. A cada uno le llega en una época. A Alba, la protagonista, le llega con 15 años, a otros con 12, con 10 o con 29. Es muy importante tener a gente cerca que te motive a confiar en ti. Yo me siento muy identificado con el personaje de Alba, con la liberación de Sara, y me ha ayudado mucho en el proceso por el que he pasado en estos tres últimos años.
Estos tres últimos años han cambiado su vida, desde luego. El Duque, ese personaje que arrasó Telecinco a principios de 2008, le convirtió en el actor más deseado de España, el más famoso, el que más portadas de revistas protagonizaba. Yo lo vi. Vi cómo en un Festival de Málaga cruzaban la línea de la admiración y rozaban la del acoso cientos de chicas. Vi, por ejemplo, cómo una de ellas trepaba por la pared del hotel (¡en serio!) para tratar de llegar hasta su habitación. A ver quién es el listo que vive todo eso de un día para otro y no se vuelve un poco loco. “Yo lo pasé muy bien haciendo aquella serie, pero en un momento dado comprendí que no podía más, que ya casi no sabía quién era yo realmente, que deseaba hacer otras cosas, justo lo que ahora estoy haciendo. Porque yo soy muy inquieto, me gusta descubrir cosas nuevas”, explicaba él, que en su momento dejó la serie, cogió su tabla de surf y se dedicó a viajar por medio mundo.

Miguel Ángel Silvestre, en el Hotel Meliá, hace dos días. Foto: CC
Y en esas está: trabajando, intentando dejar atrás el personaje canallesco que le hizo famoso y recuperar su identidad. Ser Miguel Ángel. O “Migue”, como le llaman sus padres, unos padres que se presentaron el otro día en Sitges por sorpresa para estar junto a su hijo en el estreno. “Sí, ja, ja. Están aquí. No tenía ni idea de que venían. Después de la rueda de prensa de esta mañana, he oído, ‘Migue’, y era la voz de mi padre, pero como yo no veo de lejos, no le veía. De pronto vi el pelo de mi madre, que lo lleva como Tina Turner, y me dije, hostias, han venido, qué detalle”.

Verónica Echegui, Miguel Ángel Silvestre y Eduardo Chapero-Jackson, en el Auditori de Sitges, la noche del estreno. Foto: CC
― Creo que Chapero-Jackson te ha regalado el personaje más diferente de tu carrera.
― Sí. Es un personaje que pertenece al imaginario pero que se comunica con el mundo real. Y lleva el alma de muchas personas: de Banski, un grafitero que va dejando los mensajes más bellos en los lugares más grises; de Nach, que es uno de los más comprometidos en el hip, hop; y en el alma de Edu, claro.
― Edu también es el primero, creo, que no te ha hecho quitarte la camiseta.
― Ja, ja, sí, en esta peli no ha escenas de ese tipo.
― Imagino que más escenas de ese tipo habrá en tu próxima película, Lo mejor de Eva, que el propio director, Mariano Barroso, ha definido como “Fuego en el cuerpo pero al revés”
― Algo hay, algo hay, ja, ja. Es un thriller en el que interpreto a un gigoló que está metido en una historia muy fuerte con una jueza [Leonor Watling]… Se estrena a principios del próximo año.

Con Eduardo Chapero-Jackson, en Sitges. Foto: Gtres
A Eduardo Chapero-Jackson le conoció antes de que el director se hiciera conocido como cortometrajista y antes de que a él le pararan por la calle. Los dos estudiaron en la misma escuela de interpretación, y los dos se adoran hasta el punto de no importarles rozar lo cursi, pues Chapero-Jackson, en la presentación de la peli en el Auditori, dijo de Miguel Ángel que “es todo corazón”. Si es todo corazón o no lo sabrán Blanca Suárez, su familia, sus amigos íntimos y poco más, porque el resto, desengañémonos, no vamos a saber cómo es él realmente en media hora de entrevista. Además de lo evidente (es un hombre muy guapo), parece, eso sí, un tipo sincero. “Y por lo que cuentas y cómo lo cuentas puede uno ver claramente que también eres un soñador y un romántico”, le dije. Miguel Ángel se echó a reír de nuevo, y luego dijo:
― Sí, sí que lo soy. Está bien tener sueños, ¿no? A mí la vida siempre me regaló algo en lo que soñar. Ha habido cosas que soñé pero que nunca conseguí y ha habido otras que sí he conseguido. Cuando era niño soñaba con ser tenista profesional y por eso me fui de casa a los 13 años a Barcelona, a entrenar a una escuela. Pasaba siete horas al día entrenando y lo compaginaba como podía con los estudios. Me esforcé mucho, pero no lo conseguí. Y, sin embargo, después de un sueño llegó otro, el deseo de ser actor, y ahora lo estoy disfrutando. Porque, ¿sabes? El poder trabajar en esta profesión me llena totalmente, me hace feliz.
No le hace tan feliz el hecho de ser noticia de la prensa del corazón. Que si lo ha dejado con Blanca Suárez, que si la ha dejado para salir con Alba García, la protagonista de la película… “Sí, ja, ja, hoy ella me decía, qué pasa, novio, ¿cómo estás? Mira, yo ya paso olímpicamente de todo eso. Es algo que no consumo y sí que es verdad que no es muy agradable que cada día se inventen una cosa nueva, pero eso, que paso. Y me lo tomo con humor. El otro día decía, pues qué suerte tengo de que me pongan novias tan guapas como Alba, que es una tía mágica y excelente compañera…”
También tiene pendiente The Pelayo’s, la película en la que comparte protagonismo con su Blanca Suárez y empieza rodar a las órdenes de José Luis Cuerda Todo es silencio, película que no sabemos la taquilla que hará pero sí que le aportará una buena dosis de prestigio. La televisión es muy muy poderosa, y él ya ha dicho que le está muy agradecido. Pero yo creo que ya va siendo hora de que mandemos a la porra a El Duque, y demos la bienvenida a Miguel Ángel. Se lo ha ganado.
Lo mejor: la cara de Miguel Ángel cuando terminó la rueda de prensa y, desde el escenario, descubrió que su padre estaba en el Auditori. “¡Papá, papa, sube!”, decía; el Festival de Sitges, que es lo más de lo más y que este año está trayendo muchos y variados tesoros. Sitges, uno de los pueblos más bonitos que tenemos.
http://blogs.revistavanityfair.es/vanityshow/2011/10/11/miguel-angel-silvestre-%E2%80%9Cya-paso-de-lo-que-diga-la-prensa-del-corazon%E2%80%9D/
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